CONTRABALANCEO
Una manera de minimizar los efectos del orden (como el aprendizaje) es el contrabalanceo.
En esencia, al hacer un contrabalanceo, admitimos que existe la posibilidad de que el efecto
del orden genere confusión. También aceptamos que no podemos controlarlo ni descartarlo
por asignación aleatoria. Así, tratamos de distribuir de modo uniforme el efecto de confusión
en los niveles de la variable independiente. De esta manera, esperamos que el efecto se
compense y no sesgue un efecto causado por la variable independiente.
Uno de los esquemas de contrabalanceo más utilizados recibe el nombre de contrabalanceo
ABBA. La A y B, como en nuestro ejemplo, representan los dos niveles de cualquier
variable independiente, y la secuencia representa cómo se asignan los niveles a los ensayos.
Hemos visto que el contrabalanceo ABBA puede eliminar los efectos de la variable de
confusión en experimentos intrasujeto, pero sólo si el efecto de confusión es lineal. Si el
efecto no es lineal, debemos escoger otra técnica de contrabalanceo o incluso otro diseño de
experimento entre sujetos.
Hay una técnica de contrabalanceo ABBA con que se trata de equilibrar los efectos del
orden a la manera intrasujeto: tener a los mismos participantes tanto en el orden AB como
en el orden BA. En otras técnicas se toma el orden como una variable entre sujetos contrabalanceándolo
en los individuos. En el caso más simple de dos niveles, un grupo de participantes
recibiría AB y un segundo grupo, BA. Los datos de “A” de los grupos uno y dos se
promediarían, al igual que los datos de “B” de ambos grupos. Si emplea este método, el
efecto de confusión no tendría que ser lineal. Sin embargo, todavía supone que el efecto de
hacer que B siga a A es sólo el efecto contrario de que A siga a B (Poulton y Freeman, 1966).
Esta premisa también se llama de transferencia simétrica.
En esencia, al hacer un contrabalanceo, admitimos que existe la posibilidad de que el efecto
del orden genere confusión. También aceptamos que no podemos controlarlo ni descartarlo
por asignación aleatoria. Así, tratamos de distribuir de modo uniforme el efecto de confusión
en los niveles de la variable independiente. De esta manera, esperamos que el efecto se
compense y no sesgue un efecto causado por la variable independiente.
Uno de los esquemas de contrabalanceo más utilizados recibe el nombre de contrabalanceo
ABBA. La A y B, como en nuestro ejemplo, representan los dos niveles de cualquier
variable independiente, y la secuencia representa cómo se asignan los niveles a los ensayos.
Hemos visto que el contrabalanceo ABBA puede eliminar los efectos de la variable de
confusión en experimentos intrasujeto, pero sólo si el efecto de confusión es lineal. Si el
efecto no es lineal, debemos escoger otra técnica de contrabalanceo o incluso otro diseño de
experimento entre sujetos.
Hay una técnica de contrabalanceo ABBA con que se trata de equilibrar los efectos del
orden a la manera intrasujeto: tener a los mismos participantes tanto en el orden AB como
en el orden BA. En otras técnicas se toma el orden como una variable entre sujetos contrabalanceándolo
en los individuos. En el caso más simple de dos niveles, un grupo de participantes
recibiría AB y un segundo grupo, BA. Los datos de “A” de los grupos uno y dos se
promediarían, al igual que los datos de “B” de ambos grupos. Si emplea este método, el
efecto de confusión no tendría que ser lineal. Sin embargo, todavía supone que el efecto de
hacer que B siga a A es sólo el efecto contrario de que A siga a B (Poulton y Freeman, 1966).
Esta premisa también se llama de transferencia simétrica.
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